El despido justificado por falta grave

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Como el trabajador está subordinado y presta servicios bajo las ordenes del empleador, este último puede fiscalizar el cumplimiento de los servicios laborales y sancionar al trabajador cuando tales servicios no se prestan de manera adecuada.

El empleador puede adoptar tres tipos de medidas disciplinarias: (i) La Amonestación, que es una sanción leve y consiste en un llamado de atención verbal o escrito; (ii) La Suspensión, que es el castigo laboral de mayor intensidad y consiste en ordenar al trabajador que no acuda al centro de labores por un determinado tiempo, sin goce de remuneraciones; y (iii) El Despido, que es la sanción más severa y consiste en la ruptura definitiva del vínculo de trabajo.

Ahora bien, para que proceda el despido justificado, es necesario que se presente una causa justa relacionada con la capacidad o la conducta del trabajador. Así tenemos que la norma laboral considera como causa justa aquella que proviene por una falta grave cometida por parte del trabajador que hace irrazonable la continuación de la relación laboral. Por ello la ley establece que son falta graves:

– El incumplimiento de las obligaciones de trabajo que supone el quebrantamiento de la buena fe laboral (O comportamiento debido), la reiterada resistencia a las órdenes relacionadas con las labores, la reiterada paralización intempestiva de labores y la inobservancia del reglamento interno de trabajo o del reglamento de seguridad y salud en el trabajo.

– La disminución intencional o deliberada y reiterada en el rendimiento de las labores o del volumen o de la calidad de producción respecto a sus niveles normales del mismo trabajador o con el rendimiento promedio de los demás compañeros que realizan otras labores.

– La apropiación consumada o frustrada de bienes o servicios del empleador o que se encuentran bajo su custodia, así como la retención o utilización indebidas de los mismos, en beneficio propio o de terceros, con prescindencia de su valor.

– El uso o entrega a terceros de información reservada del empleador, la sustracción o utilización no autorizada de documentos de la empresa; la información falsa al empleador con la intención de causarle perjuicio u obtener una ventaja; y la competencia desleal (realizar los mismos servicios para terceros o para si mismo son estar autorizado para ello).

– La concurrencia reiterada en estado de embriaguez o bajo influencia de drogas o sustancias estupefacientes, y, aunque no sea reiterada, cuando, por la naturaleza de la función o del trabajo, revista excepcional gravedad. El empleador podría solicitar el auxilio a la policía para dejar constancia del hecho, en cuyo caso, la negativa del trabajador a someterse al examen respectivo se entenderá como reconocimiento de dicho estado.

– Los actos de violencia, grave disciplina, injuria y falta de palabra verbal o escrita en agravio del empleador, de sus representantes, del personal jerárquico o de otros trabajadores, sea que se comentan dentro del centro de trabajo o fuera de él, cuando los hechos se deriven directamente de la relación laboral.

– El daño intencional a los edificios, instalaciones, obras, maquinarias, instrumentos, documentación, materias primas, y demás bienes de propiedad de la empresa o en posesión de esta.

– El abandono de trabajo injustificado por más de tres días, las inasistencias no consecutivas justificadas (5 días en un período de 30 días calendario o 15 días en un período de 180 días calendario) y la impuntualidad reiterada.

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