El Compliance: cumplimiento normativo de las empresas

Compliance, o cumplimiento es, como su nombre lo indica, el cumplimiento normativo, interno y externo de empresas, a través de la gestión de estrategias corporativas que permitirán, entre otras cosas, evitar sanciones administrativas, civiles o incluso penales.

Es así, que desde hace algún tiempo, temas como buenas prácticas corporativas, ética y cumplimiento se han convertido en materias importantes dentro de las empresas públicas y privadas. Hoy el llamado compliance corporativo no es algo ajeno a la realidad nacional y debe ser considerado como estrategia válida en una lucha más compleja, la lucha anticorrupción. Las empresas, ya sean públicas o privadas, deben hacer las cosas bien, por un tema ético y legal. En nuestras legislación actual el compliance lo encontramos en el Decreto Legislativo N° 1352 y su modificatoria a través de la Ley N° 30424, ley que regula la responsabilidad administrativa de las personas jurídicas que ha introducido la posibilidad de imponer sanciones de tipo penal contra las empresas que se vean involucradas en actos de corrupción y lavado de activos, y que no cuenten con un adecuado sistema de prevención destinados a evitar la ocurrencia de dichos actos.

Por ello, actualmente algunas empresas, a través de la implementación de sus programas de cumplimiento y sus modelos de prevención de delitos, están impulsando que sus clientes, sus proveedores y su competencia, lo hagan de igual manera, dando un ejemplo y produciendo una reacción en cadena para la toma de conciencia en estas materias. Esto último tiene un especial valor si queremos plantear una lucha contra la corrupción articulada y a todo nivel.

Ahora bien, esta función es llevada a cabo mediante cinco conjuntos de actuaciones, que han de coordinarse entre sí y planearse cuidadosamente:

Identificación: se han de identificar los riesgos a los que se enfrenta la empresa, teniendo en cuenta su severidad e impacto y la probabilidad de que se den.

Prevención: conociendo los riesgos, se debe diseñar e implementar procedimientos de control que protejan a la empresa.

Monitorización y detección: la efectividad de los controles implementados debe ser supervisada, informando a la dirección de la exposición de la empresa a los riesgos, y realizando las auditorías periódicas que sean precisas.

Resolución: cuando pese a todo surge algún problema de cumplimiento, debe trabajarse para su solución. 

Asesoramiento: los directivos y trabajadores deben recibir toda la información necesaria para llevar a cabo su trabajo de acuerdo con la normativa vigente.

Un programa de compliance eficaz que sea aplicado en toda la organización proporcionará a ésta la posibilidad de demostrar su compromiso con el cumplimiento de las leyes aplicables, teniendo en cuenta también otros requisitos legales así como los contratos y compromisos establecidos con sus clientes, los códigos sectoriales a los que éste sometida, las normas técnicas utilizadas, sus esquemas de buen gobierno corporativo, su ética, etc.

La no adopción de sistemas basados en compliance a todos los niveles de operación dentro de una organización la expone a riesgos de incumplimiento que pueden impactar seriamente en las actividades de negocio de la misma y llegar a convertirse en un verdadero problema.

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