¿Cuándo nos encontramos frente a Actos de Sabotaje Empresarial?

Recientemente la Comisión de Fiscalización de la Competencia Desleal del INDECOPI ha emitido unos lineamientos para conocimiento de los agentes económicos (personas naturales y Jurídicas) que definen los diversos actos de competencia desleal.

Dentro de estos actos de competencia desleal  tenemos a los Actos de Sabotaje Empresarial que conforme lo señala el artículo 15° de la Ley de Represión de la Competencia Desleal – D. L. N° 1044,  los Actos de Sabotaje Empresarial, consiste en la realización de actos que tengan como efecto, real o potencial, perjudicar injustificadamente el proceso productivo, la actividad comercial o empresarial en general de otro agente económico mediante la interferencia en la relación contractual que mantiene con sus trabajadores, proveedores, clientes y demás obligados, y que tengan como efecto inducir a estos a incumplir alguna prestación esencial o mediante una intromisión de cualquier otra índole en sus procesos o actividades.

Para explicarlo mejor y haciendo uso interpretativo por el organismo competente tenemos que de acuerdo a la literalidad del texto normativo, se desprende que el mismo regula dos supuesto de hecho: (i) la interferencia en la relación contractual que una empresa tiene con sus trabajadores, proveedores, clientes y demás obligados, y que tengan como efecto inducir a estos a incumplir alguna prestación especial; (ii) la intromisión de cualquier otra índole en sus procesos o actividades. Al respecto, se ha entendido que se recogen dos figuras jurídicas diferentes en este tipo de actos: (i) la inducción al incumplimiento contractual y, por otro, (ii) los actos de boicot. Respecto del primero, este supone necesariamente la existencia de una relación contractual y debe implicar un comportamiento objetivo o apto para motivar a otro a incumplir alguna prestación esencial u obligación principal cuyo incumplimiento podría habilitar a la contraparte a resolver el contrato. Por otro lado, respecto del boicot, implica el análisis de elementos, tales como: (i) la trilateralidad de la conducta (un presunto boicoteador, receptor o destinatario del boicot y el boicoteado);  (ii) existencia de una práctica intromisiva, la cual involucra una declaración que sea objetivamente capaz de orientar la conducta del receptor; y, (iii) capacidad de influencia del boicoteador sobre el receptor.

A modo de ejemplo, una asociación denunció a otra por actos de sabotaje empresarial, toda vez que la imputada difundió un comunicado a los usuarios de la denunciante, mediante el cual se informó a los mismos que la tarifa por los derechos conexos de los artistas y productores fonográficos, cobrada por ella, era desproporcionada e ilegítima, y, por lo tanto, abusiva, generando que los mencionados usuarios no abonen la “remuneración” correspondiente. Al respecto, la Comisión y la Sala del INDECOPI declararon fundada la denuncia, señalando que, a pesar de que ambas partes no se encontraban en una relación de competencia directa, se constató una interferencia por parte de la imputada en las relaciones comerciales de la denunciante, debido a que no se acreditó que la información transmitida en su comunicación fuera cierta.

Un dato importante que debemos precisar es que los actos que impliquen ofrecer mejores condiciones de contratación a los trabajadores, proveedores, clientes o demás obligados con otro agente económico, como parte del proceso competitivo por eficiencia, no constituyen actos de sabotaje empresarial.

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